Salud mental en la Industria de Reuniones

Salud mental

Dentro y fuera de la Industria de Reuniones se menciona mucho la salud mental hoy en día, pero seguimos hablando poco de ella. Hagámoslo con empatía y apertura para encontrar vías de desarrollo, el propio y el colectivo.

 

 

A pesar de lo mucho que se menciona la salud mental hoy en día, seguimos hablando poco de ella. Aunque en menor grado, continúa siendo un tema complejo de abordar, difícil de exponer cuando se trata de la salud propia, y que, lamentablemente, en algunos casos se le puede usar como mal pretexto.

 

Tomando palabras de la Organización Mundial de la Salud y el Observatorio de Salud Mental Laboral y Ocupacional de la Universidad Iberoamericana en México, la salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés en la vida, desarrollar todas sus habilidades, aprender y trabajar adecuadamente, e integrarse a su entorno. 

La mayoría de las personas son resilientes, pero cuando la salud mental se ve afectada por factores individuales o externos, desde el estrés hasta la violencia, desde la pobreza y las desigualdades hasta las discapacidades, el individuo puede sufrir trastornos mentales y discapacidades psicosociales. La angustia en alto grado o la depresión, entre otros, minan la capacidad para trabajar, contribuir a la sociedad y desarrollarse.

 

De allí la importancia de promover y cuidar la salud mental, especialmente en un país como México, donde el 49 % de los trabajadores reportan sentir tensión en su entorno laboral; el 37 % enfrenta problemas para dormir; el 33 % muestra niveles de depresión y el 32 % presenta dificultades para concentrarse en su jornada laboral.

 

Como ves, se trata de un tema con múltiples aristas, que cada persona experimenta y observa de modo distinto. Hablar tanto de la falta de salud mental, puede exponernos a tomarla con ligereza, sea por darle poca importancia a los síntomas, por confundirlos, o por tomarlos como una mala excusa porque la otra persona tal vez sentirá una carga moral al respecto. Seamos empáticos y también responsables.

Foggie

Estar triste en una tarde lluviosa no significa depresión. Desatender una instrucción por tener la nariz todo el día en el celular no equivale a trastorno de déficit de atención. Estar agotado por la fiesta de todo el fin de semana no es burnout. Sentir disgusto por la música del vecino no es neurodiversidad. Es cierto que necesitamos espacios para respirar, pero ¿lo que hoy sientes es flojera y evasión de esa tarea que has pospuesto, o has cruzado los límites de tu sanidad?

 

¿Qué pasa en la Industria de Reuniones?

 

Mientras el estrés constante es una afección seria a nuestro bienestar, en la Industria de Reuniones nos enfrentamos a él con frecuencia. Tiempos límite reducidos, altas demandas, manejo de crisis potenciales, cambios sin control, absorber toneladas de información y actualizaciones para sentirnos competentes, incapacidad para decir “no”… son nuestro pan de cada día. Es de esperarse que el cortisol cause estragos en más de una parte de nuestro cuerpo.

 

A esto podemos aunar las largas jornadas que suelen traer un descanso deficiente, cambios de horario frecuentes, alimentación inadecuada. Podríamos analizar qué fue primero, si el huevo o la gallina: si no nos ejercitamos con regularidad por haber dormido mal; si dormimos mal porque nos duele el cuerpo por el estrés; si estamos estresados porque no comemos bien; si no comemos bien porque nos ejercitamos mal.

Además, pensemos que la mayoría de nuestra Industria de Reuniones está conformada por mujeres. Sin generalizar, es común que a ellas se agreguen factores adicionales, como: cuidado de hijos, padres u otros familiares; cuidado de la casa; situaciones culturales que implican doblar los esfuerzos para alcanzar mayores puestos o sueldos; circunstancias que violencia de cualquier tipo; afectaciones hormonales no solo periódicas, sino las que aparecen con la edad.

 

Y hay algo que pienso que llega a generar una presión adicional. A veces, se dice de las mujeres que son casi todopoderosas porque pueden ser profesionistas, mamás, cuidadoras, atletas, estudiosas, voluntarias, o lo que aplique… y siempre es con buena disposición, excelente imagen y una sonrisa. No es que se diga con mala intención o que no se reconozca genuinamente la capacidad (en veces, no). Solo que, creo yo, en ocasiones no se visualiza lo que hay detrás de esos logros, fijando altas expectativas para las que quejarse, dolerse o hacer una pausa no es bien visto.

Sí, la presión externa y autoimpuesta nos puede hacer perder el foco sobre temas importantes de los que todos los seres humanos somos acreedores: a veces, no estamos bien, y está bien; a veces necesitamos apoyo y podemos solicitarlo; a veces necesitamos parar un momento para tomar impulso o para cambiar el rumbo, y es válido; podemos dar prioridad a unas cosas y rechazar otras sin culpa; podemos ambicionar, tanto como conformarnos con otras cosas, y nadie debería juzgarnos por ello. Asimismo, claro que también debemos organizar mejor nuestros tiempos, gestionar nuestra energía, reenfocar las negativas, cuidar lo que ingresamos a nuestra boca, ojos y oídos.

 

Todo esto también forma parte de nuestra salud mental o la falta de ella. Son aspectos que debemos vigilar. Vivimos en una sociedad que nos demanda vernos y sentirnos tan bien como los influencers se ven en las redes sociales; guapos, exitosos, llenos de energía. Tenemos tanta información y mensajes al alcance de un clic, que es difícil discernir lo que es real y benéfico. Queremos demostrar tantas cosas a los demás, que nos olvidamos de ser honestos con nuestras propias emociones e intenciones.

 

Hay empresarios exitosos que dicen lo poco que duermen, lo mucho que trabajan, lo perfecto que se alimentan, lo resilientes que son. Y, a veces, no se trata de cuánto tu cuerpo es capaz de soportar para trabajar 16 horas al día, sino de reconocer que hay momentos y sueños diferentes a lo largo de tu vida, y que, si en alguna etapa decidiste apostar todas tus fichas en un solo número, quizás en otra etapa desees apostar distinto. El éxito se ve distinto para cada uno, el bienestar también, hasta el amor y la salud. El punto es reconocerlo, asumirlo y actuar en consecuencia.

La Industria de Reuniones no es sencilla, todos lo sabemos. Difícilmente se trata de un trabajo de lunes a viernes de 9 a 5 con tres breaks para el café. Nos gusta la adrenalina, solemos trabajar bajo presión, nos enfocamos en resultados, nos llena de satisfacción ver cómo un evento más ha resultado grandioso. ¿Eso cambiará? Muy probablemente no. Pero, la gente en la industria sí está cambiando.

 

La salud mental ocupacional es un tema que atender, pero es igualmente cierto que necesitamos gente preparada, fuerte y resiliente, bien remunerada y apreciada. El crecimiento y el éxito no son inmediatos ni gratuitos, no son recompensas instantáneas. Si bien, no se trata de dejar toda la vida la piel en el trabajo, este sí requiere corazón y esfuerzo, más que talento y suerte, tanto como posibilidad de desarrollarse sin que signifique desgarrarse el alma. En pro del bienestar necesitamos replantearnos los objetivos, las prioridades, la forma de hacer las cosas, pero el compromiso y la confianza son valores indispensables para que esta industria camine con todas y todos en ella. Cual sea tu trabajo, debes decidirte a hacerlo o no funciona.

Hombre solicitando ayuda
Salud mental

En los empleos podrán haberse ideado espacios, condiciones, canales de comunicación abiertos, esquemas flexibles. No obstante, la mentalidad nos la forjamos nosotros, trabajando en nosotros iniciando en casa con el apoyo familiar. Así, también nosotros somos los responsables de reconocer y hablar de nuestra salud mental, más allá de referirnos a ella como anuncio publicitario. Si necesitas ayuda (profesional o no), solicita ayuda. Si te encuentras al otro lado, ofrece al menos empatía. Abramos los ojos, los oídos y los brazos de modo que logremos el desarrollo individual y colectivo. Nosotros lo merecemos. Nuestra Industria de Reuniones lo merece.


De otro modo, ¿cómo atenderemos la salud en los eventos? De eso, hablaremos otro día.



#HazAlquimia

 

 

Norma Ronces.

Alquimista de Eventos Corporativos y

Potenciadora de Meeting Planners Profesionales

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