La Industria de Reuniones va siempre al compás de la paz y de la guerra sin que podamos hacer mucho por regularlo. Somos prestadores de servicios que, por lo general, operan en circunstancias de calma. ¿Cómo navegamos en tiempos donde la incertidumbre agita las aguas?
La Industria de Reuniones va siempre al compás de la paz y de la guerra sin que podamos hacer mucho por regularlo. Somos prestadores de servicios que, por lo general, operan en circunstancias de calma. ¿Cómo navegamos en tiempos donde la incertidumbre agita las aguas y hace que nuestros barcos se estremezcan tan pronto las olas se elevan? Sin injerencia en las decisiones que se toman en muy altas esferas, ¿podemos hacer algo para que los dragones no nos tomen tan desprevenidos?
Muchas cosas se han movido en el plano internacional en las últimas semanas. Podríamos pensar que cuando los sucesos se dan a más de 13,000 Km de distancia de nosotros, no tienen nada que ver con lo que pasa frente a nuestros ojos. Pero, para bien o para mal, esto no es así.
Solemos sufrir de cierta miopía cuando los eventos catastróficos no nos tocan de cerca, no están en nuestra casa o familia. Puede ser un huracán dentro de nuestro propio país, un sismo en otra latitud de nuestro continente, una ola migratoria que no percibimos, o un potencial conflicto bélico nuclear del otro lado del Atlántico. No lo veo, no es en mi territorio; entonces, es un dragón que no me afecta.
Lo cierto es que nuestro mundo se encuentra tan conectado hoy en día que, a diferencia del siglo XV, si sucede en Oriente Medio, es muy probable que repercuta en América. ¿Por ejemplo? El conflicto de esta semana (que, aparentemente, cesará en unas horas) afecta los mercados a nivel de las bolsas de valores o el valor de las divisas. Si acaso continuara y la ruta que el petróleo sigue en la región se cerrase, no solo incrementaría el precio de este en Asia, sino que afectaría los precios globales y, por consecuencia, el costo de la gasolina que nuestros autos usan.
Cuando precios como el del combustible suben, todo sube porque virtualmente todos, de un modo u otro, lo requieren en sus procesos logísticos. Ello desencadena un alza de precios de insumos, productos y servicios. A la vez, los presupuestos hacen hasta lo imposible por simular que la subida no existe.
Además, estos conflictos generan un nivel de incertidumbre elevado, sí en los mercados, pero también en nuestra percepción de seguridad y estabilidad. Especialmente, al tener un vecino tan inmerso en la situación. Cuando no se tiene certeza del futuro, las decisiones se detienen o retrasan. Las empresas reducen los gastos en los rubros que consideran dispensables. Adivinaste: sí, los eventos son uno de esos rubros. Aunque agreguen valor, estrechen relaciones, promuevan las ventas, fomenten el bienestar y demás… siguen siendo algo de lo que muchos creen poder prescindir.
Ya lo hemos vivido en otras épocas, no solo porque “no los necesitaran” sino porque estaban prohibidos, como nos ocurrió con la pandemia de COVID-19. Los planes de crecimiento, entre otras cosas, se vieron severamente impactados, así como las afectaciones por situaciones que nunca previmos; por ejemplo, en los contratos o en los fondos para emergencias.
La Industria de Reuniones va al compás de la paz y de la guerra, pero, si bien es algo que no podemos controlar porque los mandatarios no nos preguntan si nos va bien que lancen unas bombas o no, sí podemos hacer ciertas cosas para repeler dragones en cierta medida:
- Lee y redacta con cuidado tus contratos. Me sigue sorprendiendo que muchos no se preocupen por las condiciones de lo que firman, en espera (quizá) de que nada afecte el plan.
- Ten un fondo de emergencia para varios meses, tanto a nivel personal como empresarial. Vigila cuándo puedes endeudarte y cuánto puedes financiar porque, en una situación extraordinaria, debes poder cumplir con tus compromisos. Haz negocios con quien te dé no solo trabajo, sino confianza.
- Especialmente, si eres el dueño del evento o la agencia organizadora, haz lo posible por medir y evidenciar el valor de la reunión. ¿Hasta dónde puede volverse indispensable?
- Presta atención a las noticias. Muchas veces no nos gusta escucharlas o leerlas. Sin embargo, si no sabemos por dónde puede llegarnos un golpe, nos tomará completamente por sorpresa. Recuerda que lo que sucede el mundo no te afecta solo a ti, sino a las empresas que son tus clientes y proveedores. Entonces, de paso, pues sí te afecta a ti. Indaga sobre sus expectativas y, en su caso, ajusta las tuyas.
- Optemos por la paz. Claro, no es que aquellos que lanzan misiles, asesinan a miles de personas, secuestran gente o trafican con ella nos escuchen directamente. Claro, también, que hay situaciones que no podemos controlar cuando ni siquiera nos pusimos allí por decisión propia. No obstante, procuremos optar por la paz en primera persona, con nuestras relaciones, lo que sucede a nuestro alrededor, y también con las elecciones que hacemos sobre nuestros gobernantes y dirigentes. Vaya, evita ir por la vida enemistándote. 😊
Aun sin injerencia en ese compás, hagamos que nuestra labor ayude a otros a construir un espacio de entendimiento y colaboración, mientras hacemos lo propio. Naveguemos juntos.
#HazAlquimia
Norma Ronces
Alquimista de Eventos Corporativos y
Potenciadora de Meeting Planners Profesionales
