Cualquiera anota goles por su país

Con el escenario futbolero presente, pareciera que los goles a favor de un país solo los pueden anotar personas cercanas al Olimpo, extraordinarias, súper dotadas, en guardia constante. ¿O lo hacen también aquellos que toman pequeñas decisiones cada día para llegar hasta la portería, o para hacer un pase que permita que otros anoten?

 

 

Cuando el ánimo futbolero inunda la conversación, cuando contemplamos la lucha por el balón para llevarlo a la meta a través de un gran tiro, cuando destacadísimos atletas se vuelven héroes, podríamos pensar que solo esas personas son las capaces de anotar goles por su país: las tan cercanas al Olimpo que les consideran semidioses; las que dedican su día entero a fortalecer los talentos de los que les dotaron; las que resultan extraordinarias, lejanas de nuestro ser común.

Y luego, observamos con admiración a japoneses dejando el espacio limpio, a unos cuantos mexicanos que luego de la mega celebración regresaron a ayudar a recoger basura en la avenida, a neerlandeses transportando por mar su famoso camión naranja, a noruegos haciéndose uno para remar un barco imaginario al unísono, a locales defendiendo a un turista extranjero de un abusivo conductor de bicitaxi… Esos anotan otro tipo de goles, pero se posicionan en la memoria colectiva de aquellos que comparten la experiencia.

 

Entonces, podríamos preguntarnos si los goles que importan son solo aquellos que registrados en la cancha de futbol a lo largo de 90 (y tantos) minutos, o si son los que se dan fuera del césped los que hacen la diferencia.

 

Por supuesto, el torneo es uno de los eventos deportivos más vistos, comercializados y referidos en el año. ¿Y si luego nos preguntamos qué nos quedará, y cómo podemos seguir anotando goles por nuestros respectivos países o comunidades? ¿Será que la imagen perdurable será únicamente la del portador del trofeo, o que la gente que vivió los encuentros y abrazó a desconocidos es la que dejará huella en todos ellos?

A la par de la fiesta mundialista, una gran tragedia tuvo lugar en Venezuela, azotada por dos grandes sismos. ¿El primer país en llegar a ayudar? México, con sus grandes expertos, con sus perros increíbles, con el conocimiento que la propia tragedia ha forjado para compartirlo en otras latitudes. La olla de presión es capaz de extraer lo mejor de nosotros para colaborar, para dejar el individualismo de lado por un tiempo.

 

¿Lo hacemos con frecuencia? ¿Pensamos en “nosotros” y no en “yo” cuando conducimos el auto con prisa sin cuidado, cuando queremos saltarnos trámites impuestos, cuando procuramos nuestro provecho económico a costa del que no puede reclamar mucho, cuando omitimos normas de seguridad por ahorrar, cuando las únicas necesidades que importan son las propias?

 

Si procuramos ver un poco más allá de nuestra nariz u ombligo y consideramos que alrededor hay otras personas que importan, y que con los eventos podemos contribuir a transformar algunas realidades, podríamos encontrar algunas maneras de anotar goles por nuestro país… aun fuera de un torneo mundial.

 

Por ejemplo:

 

  • Capacítate. Hoy, los equipos de futbol cuentan con staff multidisciplinario que no solo prepara su cuerpo, también su mente, sus interacciones, sus estrategias. Seguro hay más de una cosa que puedes estudiar para elevar tu juego.
  • Juega en equipo y piensa en el resultado colectivo. Porque es imposible que juegues todas las posiciones simultáneamente, pero seguro hay personas que tienen fortalezas que complementan las tuyas. Los proveedores y destino de un evento son parte de tu equipo. Los participantes necesitan sentirse parte del suyo; dales una buena cancha.
  • Respeta las reglas. Especialmente, las que procuran la seguridad y bienestar de todos. Los daños que ocasiona omitirlas pueden expulsarte fácilmente de muchos partidos. Es igualmente importante que informes al resto de cuáles son las reglas de tu juego o evento, y saber cómo proceder si no se honran.
  • Festeja en grande. Tus logros, los del equipo, los de la gente que admiras. Pero con respeto, porque los destrozos que dejes a tu paso, otros tienen que corregirlos. Si los participantes festejarán, toma en cuenta las posibles consecuencias de ello, tanto en temas de seguridad, como de reacondicionamiento posterior. Nos falta conciencia para considerar que, por ejemplo, la gente dedicada a la limpieza merece tanto respeto como el resto; heredarles espacios indignos habla de quien los crea.
  • Disfruta el partido y el descanso. Los momentos de mayor presión nos dejan memorables satisfacciones al superar los retos. Muy probablemente, nos dejarán muy cansados. Reponer fuerzas y conectar con otros es importante. En un evento, los participantes requieren igualmente tiempos para hacerlo
  • Evalúa los resultados. Incluso si ganaste, revisa qué logró el éxito. Si perdiste, con mayor razón. Escucha la evaluación de los demás. Los participantes tienen mucho que expresar si les pones atención.

Digo que estos son goles por tu país porque el juego, dentro y fuera de la Industria de Reuniones… o del futbol, es de todos, no solo tuyo, no solo de tus asociados. Los países ganan visibilidad y proyectan su identidad por cómo interactúan con otros, por cómo quienes los visitan viven la experiencia, por cómo se comportan cuando están fuera de su territorio.

 

Esto no lo construyen las autoridades ni las grandes estrellas. Lo construimos todos con las pequeñas decisiones que tomamos cada día, en la cotidianidad, en comunidad, fuera del reflector momentáneo. Lo probamos bajo presión porque esta nos hace “más nosotros”.

 

Cualquiera anota goles por su país a través de sus acciones. Hazlo preparándote, o poniendo el pase para otros; por ejemplo, compartiendo conocimiento, poniendo tus capacidades al servicio de otros. Si somos capaces de unirnos en la fiesta, así mismo podemos unirnos para construir mejores realidades, favorables para más de uno. De eso se trata también la Alquimia de Eventos.

Haz la diferencia.

 

#HazAlquimia

 

 

Norma Ronces

Alquimista de Eventos Corporativos y

de profesionales de la Industria de Reuniones




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