Las reuniones importan. Es el eslogan más destacado que ha caracterizado al Día Mundial de la Industria de Reuniones 2026 (GMID 2026). Y sí, pero no todos comprenden por qué; parece que nos quedamos cortos al intentar explicarlo. Más aún, lo hacemos al diseñarlas como si importaran.
En más de una ocasión he escuchado en alguna conferencia o panel de la Industria de Reuniones que no sabemos explicar el valor de la misma fuera de su propio círculo. Las reuniones importan. Es como un mantra y no solo el eslogan más destacado que ha caracterizado a la celebración del Día Mundial de la Industria de Reuniones o GMID, por sus siglas en inglés. Es cierto, aún nos cuesta explicarlo a los “externos”. Pero, más allá, perdemos de vista que, porque importan, diseñarlas requiere más trabajo concienzudo y compromiso.
El Events Industry Council (EIC) está próximo a publicar el más reciente estudio que intenta demostrar la relevancia económica, así como el potencial catalizador de desarrollo que tienen los eventos de negocio, tales como congresos, ferias o exposiciones, convenciones o incentivos. En la versión anterior, el 2023 Global Economic Significance of Business Events reportó que, a nivel global, la industria produce más de un billón de dólares en gastos directos (o trillones, si lo pensamos en “estadounidense”), empleando directamente a cerca de 11 millones de personas y reuniendo a más de 1,600 millones de participantes. Esto no contempla los impactos indirectos e inducidos.
Según una publicación en redes sociales del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR) a propósito del GMID 2026, en México, las reuniones aportaron 1.84% Producto Interno Bruto nacional al cierre de 2025, generando más de un millón de empleos en 2024, con más de 360 mil eventos.
Por supuesto, cuando consideramos a la larga cadena de valor que se involucra en un solo evento, en las comunidades locales que lo reciben, en todos los servicios colaterales que intervienen en algún punto, esos números se multiplican al doble o triple.
No obstante, más allá de estas cifras, lo que a veces no logramos vislumbrar es que las reuniones importan no solo cuando suceden, sino por lo que ocurre a partir de allí. Sí a nivel económico, social y ambiental, pero lo que pasa con las personas que acuden, organizan y operan cada una de ellas.
Así que quiero dejarte con unas frases que resumen el evento virtual de ayer organizado por Meeting Professionals International, donde nos entregaron 8 horas de capacitación, perspectiva y orientación.
- La apertura de Lexi Roberts, hostess del evento: “’Reunirse importa’ es la verdad humana detrás de las reuniones y eventos. El impacto real de las reuniones no es que existen, sino lo que sucede por ello: cada acuerdo, decisión, idea, relación y cambio significativo inicia en el minuto en que la gente elige reunirse”.
- Los eventos no son un punto final, sino un punto de partida.
- Si decimos que las reuniones importan, tenemos que diseñarlas considerando eso. La planificación, cuando es intencional y colaborativa, hace que las complejidades que conlleva se vuelven manejables.
- No se trata solo de quién llega a un evento, sino qué cambia por ello. El reto actual está en lograr que asistir a un evento valga la pena dejar la casa, la familia o la mascota. Asistir con intención. Por ello, es relevante conectar con la audiencia desde antes del evento, no asumir que sabemos por qué va y que irá buscando: escuchar, definir, diseñar para ello.
- Las expectativas están cambiando. Hoy lo wow no se trata de pirotecnia, sino de intención, de hacerlo personal, familiar y específico. La gente quiere sentirse vista, escuchada y comprendida. Parafraseando a Melissa Majors, “los eventos son como una ensalada donde los participantes se mezclan, se complementan, no están cortados con un solo molde”.
- La reunión que está ocurriendo hoy no volverá a ocurrir. Vale la pena documentarla, tomar notas, fotos, videos. ¿Qué queremos en nuestra memoria o la de los participantes?
- Las reuniones importan, pero también la gente que las hace (no solo los participantes). Su bienestar es causa y consecuencia de un buen evento.
- Importa también la localidad donde sucede el evento, donde se puede dejar un legado. Evaluar y contratar proveedores locales contribuye a los beneficios extendidos, al ya dicho potencial catalizador.
- La tecnología tiene un avance súper acelerado y hay que abrazarla con intención. La inteligencia artificial deja de ser un lujo para integrarse a los procesos, siempre que esté alineada con los objetivos. Donde la ejecución se está frenando, es allí donde se le debe implementar para aportar agilidad y eficiencia. Pero no se trata de humano VS. tecnología sino de humano + tecnología.
- La tecnología nos conecta con otros, pero no sustituye la experiencia cara a cara. Somos seres programados para conectarnos, y, además, con la evolución de la IA, paradójicamente, pronto solo podremos diferenciar lo producido artificialmente de lo real si nos encontramos físicamente.
- Hoy en día y hacia el futuro próximo, los participantes son mayormente milenials o generación Z, quienes necesitan interactuar, expresar su propósito y encontrar significado. También, un tercio de la fuerza laboral tiene menos de 30 años. La manera de reclutarlos, capacitarlos y retenerlos tiene que evolucionar en las empresas más tradicionales.
- Acercarse a los jóvenes estudiantes desde etapas preparatorias puede ser una puerta para acercarlos a una industria que desconocen y no comprenden. Tenemos que hacerles ver que el mundo de los eventos va más allá de los festivales, y que hay un mundo de posibilidades donde pueden emplear sus talentos. Pero, también, buscan no estar encasillados. ¿Qué pasa si los escuchamos un poco mejor?
- El bienestar y la sostenibilidad ya no son un nice to have. Necesitamos incorporarlos de manera más amplia y natural. La percepción e involucramiento cambia en la audiencia cuando esto se toma en cuenta.
Entonces, te invito a que, si organizas reuniones, pongas más empeño en comprender desde su concepción para quién y para qué se quiere crear un evento. Si participas como proveedor, que te involucres más allá de hacer una cotización genérica. Si eres dueño del evento, a que trabajes con los organizadores para que la planificación vaya más allá de la logística. Si participas, a que seas parte del evento, a que lo vivas, lo evalúes, compartas honestamente lo que ha significado (o no)
para ti.
La Industria de Reuniones vale mucho, más allá de su impacto económico. Aprovechemos ese potencial en pro de ella y de todos.
Hagamos Alquimia de Eventos, juntos, porque de eso se trata: de detonar transformaciones a partir de los eventos, creando reuniones bien ejecutadas, pero con compromiso y valores, con buenas prácticas que extiendan los beneficios más allá de una factura.
Porque las reuniones importan, sigamos celebrando el GMID 2026 haciendo honor a nuestra labor, desde nuestra propia trinchera.
#HazAlquimia
Norma Ronces
Alquimista de Eventos Corporativos y
de profesionales de la Industria de Reuniones
