No existen la vida libre de problemas, o el evento absolutamente perfecto, ni el planner 100 % feliz. Pero seguro que algunas de las cosas que te compras te dan más dragones de los necesarios. ¿Los eliges o los notas hasta que ves tu saldo deudor?
¿Eres de quienes tienden ir al súper o al centro comercial y comprar hasta lo que no necesitan, solo porque está en el pasillo de cajas, es una oferta o es una muestra de producto inútil para ti? ¿De pronto aparecen en tu tarjeta de crédito cargos que te llevan al arrepentimiento? Imagina que así nos pasa a veces en la vida, y sí, también en nuestra Industria de Reuniones. A veces no lo notas, pero los problemas que te compras de forma inconsciente comienzan a arrastrarte y anclarte, hasta que te das cuenta del saldo deudor. ¿Cuándo firmaste ese contrato? ¿Puedes salir de él?
Vivimos en una industria que es de por sí estresante y demandante, en un mundo que anda más loco y agitado que de costumbre. Luego le echamos más leña al fuego adquiriendo presiones “de a gratis”. Si te ha pasado o “ya te viste”, esto es para ti. Porque sí, a mí también, y quiero compartirte algunas reflexiones que tal vez encuentres útiles.
Aquí algunos dragones problemáticos que se cuelan en tu carrito.
1. La programación mental y emocional
Hay problemas que metemos al carrito por simple costumbre, porque así somos desde chiquitos, porque hace tiempo alguien nos puso ese código en la mente. Es así como nos aprecian, entonces es imposible soltarlo, ¿no? Por ejemplo, que siempre todo nos tiene que salir bien; que debemos quedar bien y sonrientes con todos para que no nos dejen ni critiquen; que solo uno puede hacer bien las cosas —además— en las limitadas horas del día.
¿Te cuesta pedir ayuda o reconocer que no puedes, no deseas o no sabes porque tal vez te querrán menos (en cualquier ámbito)?
Te invito a hacer una auditoría de esas cosas que realizas por costumbre o compromiso, y que terminan siendo una carga que distrae de lo relevante. Claro, no se trata de que dejes de alimentar a tu familia o que ignores a todos indefinidamente. No obstante, ¿puedes solicitar o negociar más apoyo, seleccionar mejor quién está en tu equipo, u optimizar tus tareas? Si lo tienes que hacer por la razón que sea, tal vez puedas cambiar un poco la energía que le pones para que resulte menos pesado. Puedes adquirir nuevos hàbitos y recalibrar tu percepción.
Evita comprarte pensamientos y acciones que pagues con emociones negativas.
2. La persona perfecta en una vitrina ajena
Ejercitarse por salud y estética; comer rico, saludable, lo de moda, y tomar fotos de ello; dormir 8 horas y bien; cuidar a los hijos y/o mascotas; tener vida social y también tomar evidencia de ello; triunfar en lo profesional y mostrarlo en LinkedIn con un texto que apenas comprendes; dominar la inteligencia artificial mientras viajas o tienes otras actividades de entretenimiento, mejor si se pueden presumir.
¿De dónde sale esto? Quizá de ver desde lejos la vida perfecta de otras personas, aunque no sepamos si sus relaciones se desmoronan, si alucinan su comida, se ganaron el viaje como premio, o si compraron el bolso con sus últimos pesos. No son solo celebridades, son también conocidos más cercanos.
Nadie está perfecto todo el tiempo. Todos tenemos retos, dolencias, incomodidades. Todos en ocasiones perdemos impulso por hacer algo; a veces, solo elegimos hacerlo por otros motivos.
Pregúntate si hay una presión autoimpuesta que no necesitas. Si tu meta es tener un cuerpo más saludable para envejecer con dignidad, ¡qué bien! Solo que todo tiene una medida y un hábito por desarrollar. Evita que sea para que tu examiga de la secundaria te vea increíble. Decide aplicar las cosas que te hacen bien, y cuáles te hacen peor si las haces más a fuerzas que de ganas. Compárate con tu versión anterior, no con la de otros.
Evita comprarte imágenes idealizadas que pagues con un sentimiento de inferioridad e impotencia. Consume lo que te inspire y motive, no lo que te desgaste.
3. Presente en todos lados todo el tiempo
Sí, en la vida profesional, así como en la política (por la frase de arriba) necesitamos estar presentes y actualizados. Sin embargo, no todos los sitios son igualmente relevantes, y puedes atravesar por temporadas donde simplemente no te sientes con la energía para hacerlo, o cuando tienes otras prioridades en la vida y decides atenderlas. ¿Estás presente en lo que realmente quieres e importa?
¿El mundo colapsará por ello? ¿Tu negocio morirá? ¿Desaparecerás como si hubieses partido al lado obscuro de la luna? Muchas cosas dependerán de tu equipo, tus redes de apoyo, lo que hagas después. Es un mundo que se mueve demasiado rápido, pero, precisamente por ello, tal vez hoy pocas cosas son permanentes, incluyendo la foto del día.
Aquí lo importante es que, si quieres estar presente en todos lados todo el tiempo –sin tener superpoderes— necesitas quién te cubra en otras actividades con suficiente eficiencia. Selecciona a qué le dices que sí, qué realmente no quieres dejar pasar porque será irrepetible, qué estaría bien pero no ahora, qué puedes dejar para otro momento o edición. Esto aplica para eventos, estudios, citas, viajes y similares.
Evita comprarte consumidores de tiempo y energía que no reditúan. Abónale a lo que te enriquezca en algún aspecto relevante para ti.
4. Los sueños mágicos cumplidos nunca son gratis… pero no te compres pesadillas
La primera parte de la frase engloba mucho de lo que creo con respecto a la vida personal y profesional, a los eventos, al emprendimiento. Sin embargo, a veces, el punto de referencia es una persona que está en otra liga; una empresa grande cuando tú apenas rentaste un local pequeño; una entidad bien establecida cuando estás iniciando o retomando el camino. Esa presión te lleva a pensar que no vales o no haces lo suficiente; el síndrome del impostor a todo lo que da; el temor de salir a probar suerte.
Los sueños mágicos no se cumplen de pronto (salvo que recibas la cuantiosa herencia de un tío que no conocías). Está bien que quieras llegar a esos niveles, pero seguramente hay más escalones en el proceso. Nuevamente, aspira a ello con estrategia; aprende, investiga; mide y reconoce tus logros, no los compares con los de ellos.
Tú defines tu concepto de éxito; no es el mismo para todos, ni será el mismo toda tu vida.
Evita comprarte pesadillas que te quiten el sueño y suscríbete a las cosas que te ayudarán a subir la escalera a tu sueño mágico.
5. El burnout no es un artículo de lujo
Los estragos que nos compramos, incluso insospechadamente, pueden llevarnos al burnout, depresión, irritabilidad, insomnio, enfermedades adquiridas o empeoradas, y, al final, a fracasar en esos aspectos profesionales y personales donde tanto queríamos brillar.
La fatiga constante no debería ser casi una descripción de quienes estamos en la Industria de Reuniones. No es algo de lo que quieras presumir. A veces parecemos, pero no somos de pilas, sí necesitamos comer, dormir, descansar, divertirnos, observarnos y escucharnos (a nosotros mismos, no solo a los demás).
Conversemos al respecto, aprovechemos los recursos humanos y tecnológicos para ser más eficientes. Capacitar y crear conciencia en colegas, así como al cliente interno y externo, nos puede beneficiar a todos. Nos cansaremos en rehacer el proceso, pero, luego, sentiremos los beneficios.
Todos queremos prosperar; piensa que también los negocios hay que elegirlos y descartar lo que no agrega o donde nosotros no podemos agregar más.
Evita comprarte problemas de salud mental, física y emocional. Invierte en tu bienestar y el de tu equipo.
Para finalizar
¿Existe la vida libre de problemas, o el evento absolutamente perfecto, o el planner 100 % feliz? No. Los dragones no siempre son previsibles o prevenibles… muchos sí. Lo importante es que aprendas también de ellos. Estar inmerso en estos dragones impide, también, que tu energía al crear eventos sea positiva, haciéndolos menos eficientes. Para poder aportarle a otros, nosotros mismos necesitamos comprender eso de lo que estamos hablando. Si quieres transformar tus eventos en unos que sirvan a las personas, ¡resulta que tú eres una!
¿Ya sabes qué cosas te has comprado y te urge devolver o cancelar su suscripción?
Elige tus problemas (los que sí “valen”), y suelta los que solo compraste por presión, comparación o miedo. Es tiempo. No estás en soledad. La Alquimia inicia en ti.
#HazAlquimia
Norma Ronces
Alquimista de Eventos Corporativos y
de profesionales de la Industria de Reuniones
