Perspectiva sobre los viajes de incentivo

Si los eventos virtuales o digitales no saben igual para reuniones como convenciones o congresos, ni hablar de la parte de incentivos. No obstante, la perspectiva sobre los viajes de incentivos indica que estos pueden ser de los primeros en recuperarse.

 

Para diferentes sectores, los viajes de incentivo conforman un ingrediente esencial en sus estrategias, a fin de recompensar y a la vez enganchar y comprometer a quienes dedican su labor a incrementar las ventas de los productos o servicios de su organización, sean empleados o representantes externos. Claro que estos viajes pueden enfocarse también en otros colaboradores, a quienes se premie por un desempeño destacado en diferentes departamentos, pero la mayoría se destina a los primeros.

 

Gracias a la pandemia, se idearon otras formas de reunir y estimular a esos importantes actores, a través de premiaciones virtuales, experiencias gourmet, shows en línea, etc. Pero la sensación de estas experiencias ha distado mucho de lo que típicamente constituía la cereza del pastel en los programas de incentivo: el viaje para lo mejor de lo mejor.

 

En algunos casos, las empresas pueden haber optado por otorgarles viajes individuales o sustituir por otro tipo de premios económicos o en especie. Sin embargo, los ganadores de esos increíbles viajes a sitios poco alcanzables, llenos de actividades exclusivas, plenas de apapachos para el alma, lo que quieren es ¡¡VIAJAR!! (como muchos otros de nosotros, claro está).

 

En su edición de enero – febrero 2021, el Portal Estratégico de Información de la Industria de Reuniones en América Latina (Peiir) reportó que las expectativas de quienes respondieron a la encuesta, es que los viajes de incentivo serán un 81 % presenciales y se recuperarán entre septiembre 2021 y junio 2022.

 

Por su parte, SITE Foundation acaba de publicar el martes la primera de tres ediciones previstas del white paper Corporate InSITEs: The Changing Face of Incentive Travel, donde muestran resultados de encuestar a organizadores estadounidenses de incentivos. Es interesante ver estos datos no solo como referencia de lo que vendrá a nivel global, sino porque México es un mercado natural para ellos.

 

Los expertos declararon que los viajes de incentivo fueron sustituidos por otro premio en un 71 % durante 2020 y 31 % en 2021, pero el 82 % espera retomarlos en 2022. Es de suponerse que primero buscarán destinos nacionales, para optar por lo internacional a partir del año que viene.

 

De lo más interesante es cómo los aprendizajes derivados de la pandemia han modificado sus prioridades al momento de seleccionar destinos y proveedores. La selección del destino será tan relevante como las condiciones contractuales y la gestión de riesgos. La seguridad en el destino pesará incluso más que su apariencia y mucho más que la relación costo-beneficio.

 

Todo esto debe hacernos considerar algunos aspectos: 

 

  1. Destino. Elegir sedes que impliquen menos tiempo de viaje, sean menos concurridas, dispongan de grandes espacios o actividades al aire libre. Esto puede hacer que sitios menos considerados habitualmente, resulten destinos emergentes para este segmento de reuniones, así que vale la pena actualizar el abanico de opciones. Por su parte, para los destinos es momento de aprovechar la coyuntura, pulir lo necesario y hacerse notar.
    Claro que la conectividad, accesibilidad, infraestructura siguen siendo factores de consideración, pero es momento de ponernos creativos y pensar más allá del sol y la playa. 
     
  2. Seguridad. Como lo he mencionado en otras ocasiones, este punto será súper relevante para cualquier reunión y, prácticamente, para cualquier actividad que realicemos. El compromiso del destino, no solo del hotel, para ofrecer todas las medidas de bioseguridad ahora y en lo sucesivo, podrán influir en la toma de decisión al momento de seleccionar una sede. Es un trabajo de autoridades, sedes y demás prestadores de servicios, a fin de lograr que el participante se sienta seguro tanto como cómodo e interesado.
     
  3. Flexibilidad. Los contratos deberán ser suficientemente explícitos en términos de caso fortuito y fuerza mayor. Términos como “pandemia” tendrán que incluirse y aquellos que no estén dispuestos a negociar las condiciones serán mal calificados y descalificados de presentes o futuras contiendas. También es cierto que los precios irán retomando sus niveles, pero los proveedores habrán de ser muy cuidadosos de brindar  condiciones justas y no querer recuperar lo perdido en una sola exhibición.
     
  4. Actividades. No solo las actividades que ofrezcan mayor contacto con la naturaleza o sitios menos concurridos, sino que privilegien la salud física y mental, la conexión humana. La cultura de bienestar no solo está “de moda” a nivel personal, sino que debe procurarse en los programas que los grupos cubrirán. 
     
  5. Experiencias. Si previamente se hablaba de la economía de las experiencias, estas deberán ser la parte medular del programa, con mucho mayor razón porque los incentivos son para recompensar, estimular, motivar a los participantes. Pero, luego de tanto tiempo de encierro o aislamiento social, debemos trabajar en brindar algo memorable y significativo, con algún propósito claro, que signifique que la espera valió la pena, que el reconectar es positivo.
     
  6. Propósitos múltiples. Es factible que se combinen reuniones con incentivo, pero las oportunidades de aprendizaje personalizado o programas donde el participante pueda elegir ciertos contenidos serán parte de una evaluación positiva. 

 

La perspectiva sobre los viajes de incentivo en los meses siguientes puede presentar cosas muy interesantes, pero, como en todo, es imprescindible estar atento a los cambios, tendencias, ofertas nuevas. Sobre todo, procurar crear algo extraordinario que celebre el resurgimiento.


 

¿Y tú, organizas incentivos? ¿Cuál ha sido tu experiencia en estos meses y cuál es tu proyección hacia el futuro?



P.D. Si tienes duda sobre otras medidas que tomar en cuenta para la reactivación, así como protocolos y similares, te invito a leer mis artículos anteriores: Lo imprescindible para el futuro de la Industria de Reuniones y ¿Dónde estamos parados?

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